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Deben ser sostenibles y viables al largo plazo
La sostenibilidad supone la estabilidad a largo plazo del proyecto, se puede hablar de varias dimensiones de la misma; sostenibilidad social (o sociocultural), política, institucional, tecnológica, económica-financiera y ambiental. En estos seis ámbitos es vital que el proyecto haya previsto medidas correctoras o bien haya incorporado criterios para medir las opciones y posibilidades de éxito a largo plazo.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad social, política e institucional, es necesario tener en cuenta si el proyecto cuenta con el apoyo de la comunidad (grado de apropiación del proyecto por parte de los beneficiarios), si existen políticas de apoyo de las autoridades implicadas, dirigidas a nuestros proyectos (actuales y/o futuras), así como si las entidades que se van a hacer cargo del proyecto cuentan con la suficiente capacidad de gestión para garantizar la continuidad del mismo.

La sostenibilidad tecnológica viene dada por el tipo de tecnología transferida por el proyecto y si puede ser manejada y mantenida por las organizaciones locales y los destinatarios.

La sostenibilidad económica, como ya hemos visto en el punto anterior es fundamental, es necesario tener en cuenta la previsión de gastos generales del proyecto, teniendo en cuenta el mantenimiento, funcionamiento, depreciación y reposición de los equipos, etc.

Por último, con respecto a la sostenibilidad ambiental, debemos tener en cuenta que cualquier proyecto productivo que vayamos a poner en marcha se basa en la utilización de unos recursos naturales, mientras que por otra parte siempre lleva aparejada una generación de residuos o subproductos. Este proceso de extracción e incorporación de elementos al entorno natural suponen modificar las condiciones originales de los ecosistemas y los hábitats de la fauna y la flora del lugar, además de las interacciones entre éstos y el resto de elementos bióticos (seres vivos) y abióticos (agua, suelos, atmósfera.).

Por tanto siempre que vayamos a poner en marcha un proyecto productivo debemos tener en cuenta cuales serán los "costes ecológicos" que deberá asumir el medio natural, y si éste será capaz de absorber los impactos derivados de nuestra actividad. Cualquier actividad productiva debe tener en cuenta que no ponga en riesgo los valores naturales de forma que las generaciones futuras puedan disfrutar de ellos en las mismas condiciones que nosotros los disfrutamos (e incluso en mejores condiciones si es posible).