El fenómeno social de las migraciones
conlleva implicaciones económicas y financieras que debemos
tener en cuenta. Los migrantes se desplazan de forma general a
países más desarrollados que los de origen Sur-Norte
(a pesar de lo cual es cada vez más significativo el volumen
de migraciones Sur-Sur), e integrarse dentro de los mercados productivos
de modo que puedan acceder a unos niveles de renta superiores a
los de sus países de origen, lo que les permite hacer partícipes
a sus familiares de ese mayor bienestar conseguido, a través
del envío periódico de dinero ("remesas").
Por tanto las remesas son una porción
de sus ingresos ganados o adquiridos por los inmigrantes y que
envían a su país de origen, normalmente para colaborar
en el mantenimiento de sus familias. Si bien las remesas pueden
ser enviadas en especie, el término remesas usualmente se
refiere a los giros de capital.
Resulta obvio pensar que cuanto mayor
es el número de migrantes implicados en el proceso, mayor
es también el flujo periódico de remesas hacia sus
respectivos países de origen, hasta el punto de que para
algunos de estos países el conjunto de las remesas de emigrantes
es uno de los principales componentes, sino el principal, de su
balanza de pagos. Para muchos países incluso representa
una gran parte porcentual del Producto Interior Bruto (PIB).
Dada esta situación de partida,
parece lógico pensar que una utilización eficiente
de estos recursos provenientes del exterior podrían incentivar
el desarrollo de los países menos avanzados, mejorando las
capacidades adquisitivas y revitalizando los mercados locales,
pero por otro lado una utilización de estos recursos desde
la perspectiva del consumo de bienes y servicios básicos
no conlleva todos los beneficios anteriormente mencionados, y es
más puede llevar a una dependencia externa que no garantiza
su continuidad en el tiempo. A pesar de esta última afirmación
e independientemente de que las remesas se usen para el consumo
cotidiano, para comprar una vivienda o para otro tipo de inversiones,
generan efectos positivos en la economía, al estimular la
demanda de otros bienes y servicios.
España es un país de reciente
historia migratoria, pasando de ser un país receptor de
remesas a un país emisor de las mismas y receptor de migrantes
extranjeros, con tendencias de crecimiento muy notables, fundamentalmente
procedentes del continente sudamericano, del norte de África
y de los países del Este de Europa.
Los canales por los que circulan las remesas
son muy diversos, algunos oficiales y otros informales, lo que
complica la contabilidad exacta del volumen total del flujo, además
no existen contrapartidas verificables a través de las cuales
obtener datos fiables. Según el banco de España,
las transferencias de capitales que los migrantes enviaron a sus
familias desde España en 2004 supusieron un volumen superior
a los 3.500 millones de Euros, lo cual supone un volumen del PIB
cercano al 0,4 %.
Estos datos sitúan a España
entre los países con mayores envíos de remesas con
respecto al tamaño de su PIB y por volumen enviado.
Estas remesas suponen en primer término
una herramienta muy eficaz en la lucha contra la pobreza, ya que
los receptores de las mismas pueden garantizar la satisfacción
de sus necesidades básicas, o en el mejor de los casos invertir
estas remesas en mejorar su situación personal (inversión
en proyectos productivos, en educación y formación
o en una vivienda entre los casos más habituales).
En base a esto la importancia de las remesas
es muy grande, aunque para conseguir buenos resultados deben darse
una serie de condiciones como adecuados canales para el movimiento
de este tipo de capitales, así como la distribución
de estas remesas y por último, aunque no menos importante,
un buen uso de las mismas para lograr el máximo de efectos
sobre el desarrollo de sus sociedades.
El mercado de las remesas en España
se encuentra dominado por las empresas especializadas en el cambio
de moneda y envío de dinero al exterior ("empresas remesadoras"),
esta empresas cuentan con la confianza de los inmigrantes y con
precios reducidos, estando en segundo lugar las entidades financieras
(bancos y cajas de ahorro), estas entidades pese a tener menor
presencia en el mercado español colaboran en la integración
de este colectivo en el sistema financiero formal, promocionando
la "democracia financiera". En España aproximadamente el
80 % de los inmigrantes utilizan de forma periódica los
servicios de envío de dinero a través de empresas
remesadoras, aduciendo motivaciones como la seguridad, la confianza
y la inmediatez en la recepción del dinero (FUENTE: CECA. "Estudio
de las remesas provenientes de España". 2002).
Una nueva línea de actuación
e investigación sobre remesas se ha centrado en el estudio
de los efectos de las "remesas colectivas", es decir aquellas remesas
que reúnen colectivos de emigrados y que envían conjuntamente
a sus comunidades de origen para realizar diversas obras de carácter
social, mejora de infraestructuras, servicios sanitarios o educativos,
etc., y que se convierten en un complemento de las inversiones
públicas. Este tipo de remesas colectivas tienen efectos
positivos sobre la comunidad más allá que el mero
aporte económico, ya que cohesionan tanto la sociedad de
origen como la de destino haciendo posible una comunidad transnacional.
Además las remesas colectivas tienen la capacidad de atraer
fondos de diverso tipo generando intervenciones que de otro modo
no se llevarían a cabo.
En definitiva y a modo de resumen podemos
decir que las remesas son una expresión del vínculo
existente entre el conjunto de los emigrados y sus sociedades de
origen, y ofrecen una clara fórmula para el desarrollo humano,
ya que éstas proporcionan una importante fuente de recursos
económicos que afectan significativamente en el mantenimiento
de los niveles de bienestar de los hogares receptores.
Desde la perspectiva del codesarrollo,
las remesas son un elemento a tener en cuenta para la cofinanciación
de las intervenciones, así como para involucrar a los inmigrantes
en el desarrollo de sus países de origen, haciéndoles
participes de la transformación de sus comunidades.
Artículo: "Las remesas de los inmigrantes y su contribución al desarrollo." - Íñigo Moré. |