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| HOME >> INMIGRANTES EN MADRID >> Mujer inmigrante |
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La importancia de las mujeres
en las migraciones internacionales es cada vez mayor, y también puede serlo su contribución
al desarrollo de las comunidades donde se originan los flujos migratorios.
Las remesas de dinero de los emigrantes, por ejemplo, tienen un
fuerte impacto sobre algunas economías nacionales, y las
mujeres están desempeñando un papel central en este
proceso como emisoras y receptoras de remesas.
Desde finales del siglo XX se ha
producido un fuerte incremento en la migración femenina. Más de la mitad de las
personas migrantes en el mundo son mujeres, y en algunos países
representan entre el 70% y el 80% del total de emigrantes. Es preciso
analizar las causas y las implicaciones concretas de este fenómeno
para llevar a cabo actuaciones que puedan vincular a las mujeres
migrantes con el desarrollo de sus sociedades de origen.
Como es sabido, la situación de las mujeres en numerosos
países del Sur es especialmente preocupante en aspectos
como la salud, la educación, el empleo o la igualdad de
oportunidades, y esta situación no siempre mejora cuando
emigran a zonas más desarrolladas. Las inmigrantes se encuentran
a menudo con trabajos mal remunerados, en los que padecen la doble
discriminación de ser inmigrantes y mujeres, disponen de
escasas oportunidades de movilidad laboral y sufren en ocasiones
recortes graves de libertades y derechos.
La integración de este colectivo requiere de un alto grado
de estudio, que en España apenas se ha relacionado con el
análisis de las posibilidades de desarrollo de las comunidades
de origen, la situación de las mujeres que permanecen en
el hogar al cuidado de niños y ancianos, etc.
Uno de los elementos diferenciadores
del colectivo de mujeres migrantes es su implicación en el mantenimiento de la familia,
mayor que la de los hombres. Ellas son las principales responsables
del cuidado familiar y de la organización del hogar antes
de su partida, y en numerosas ocasiones lo siguen siendo en la
sociedad de destino o bien en la de origen cuando el que emigra
es el varón. Se da por tanto una “nueva organización
de los grupos domésticos”, en la que la mujer desempeña
el papel central en todos los casos, y que al menos por el momento
va por delante de las políticas oficiales de integración
y de cooperación para el desarrollo.
En general, las estrategias de migración
femenina identificadas hasta ahora han seguido el siguiente esquema: |
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FASE 1
MIGRACIÓN |
→
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FASE
2
ASENTAMIENTO
EN
EL PAÍS DE
ACOGIDA |
→
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FASE 3
REAGRUPACIÓN
FAMILIAR |
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Se trata de un ciclo que para algunos
autores ya está superado,
y sobre el que el codesarrollo podría actuar introduciendo
una visión a largo plazo que aumente las opciones de las
mujeres en cada una de las tres fases. Es decir: más opciones
a la hora de migrar, mejores expectativas a la hora de integrarse
y diversas posibilidades de actuación en el futuro, que
no pasen necesariamente por la reagrupación familiar en
el país de destino.
En España, la estructura del mercado de trabajo influye
de manera determinante en la integración de las mujeres
inmigrantes y en las posibles estrategias de codesarrollo. Las
mujeres tienen mayores facilidades para encontrar trabajo que los
hombres, pero los empleos a los que pueden optar son generalmente
precarios, con sueldos bajos y largas jornadas laborales. Tradicionalmente,
la obtención de ingresos por parte de este colectivo se
ha relacionado en nuestro país con el servicio doméstico,
el cuidado de niños, ancianos y discapacitados o la prostitución,
lo cual ha generado una serie de percepciones sociales excesivamente
generalizadoras y simplistas. Por el contrario, la realidad muestra
una gran variedad de situaciones. Se trata de un grupo meta sobre
el que se debe actuar para que una parte de esa fuerza de trabajo
pueda generar desarrollo, no sólo en el país de acogida
sino también en el de origen.
Resulta capital analizar las circunstancias
de las inmigrantes que una vez asentadas en España tratan de reagrupar a su
familia. En la mayor parte de los casos comienzan por los hijos,
quienes al llegar a nuestro país tienen que superar importantes
barreras de tipo educativo, lingüístico y de integración
social. Generalmente se comete el error de incluir a todas las
mujeres inmigrantes en la misma categoría, cuando sus trayectorias,
necesidades y orígenes son muy diversos. Un codesarrollo
sensible al género debería tener en cuenta las particularidades
de las migraciones femeninas en toda su variedad, si se pretende
promover un modelo de desarrollo global que tenga en cuenta los
derechos humanos y la igualdad de oportunidades entre hombres y
mujeres.
En definitiva, en España las oportunidades de las mujeres
inmigrantes como potenciales agentes de codesarrollo están
infravaloradas. Este colectivo se encuentra en una situación
especialmente vulnerable, dado que tiene que luchar contra diferentes
tipos de discriminación en origen y destino, cuando podría
dedicar esos esfuerzos a adquirir capacidades que redundaran en
su desarrollo y en el de sus familiares y compatriotas. Por tanto,
los actores del codesarrollo en España deben tratar de incluir
la perspectiva de género en sus proyectos de manera real
y efectiva.
Para profundizar en el análisis de esta situación
presentamos el estudio “Género
en el codesarrollo: una perspectiva necesaria”, disponible
en la sección de artículos. |
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